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Planes regionales de desarrollo, más que catedrales en el desierto PDF Imprimir E-mail
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Prensa - Noticias y Comunicados
Martes, 09 de Abril de 2013 09:05

rotadorArtículo de Opinión

Silvia Hernández Sánchez

Viceministra de Planificación Nacional y Política Económica

Los autores italianos acuñaron el término Catedrales en el desierto para describir una serie de fallidas políticas públicas implementadas en el Mezzogiorno durante la década de los sesenta. La expresión hace referencia a una práctica persistente en la administración pública, que consiste en diseñar ambiciosos proyectos carentes de pensamiento sistémico, proyectos que desconocen el sustrato socio-económico en que serán implementados y por ello son incapaces de generar encadenamientos locales. Exactamente como un templo en mitad del desierto al que nunca asistirán los fieles.

La ineficacia de la administración pública es un fenómeno complejo. Un universo de razones explican el fracaso de una determina política. Sin embargo, una de las razones más frecuentes es la excesiva centralización que distancia al gobierno de las necesidades reales de la población y margina a los ciudadanos en la solución de sus propios dilemas. Esto explica por qué, en algunos casos, las políticas sectoriales han generado más desigualdad que la que intentan reducir, pues durante mucho tiempo la planificación se hizo de manera centralizada, respondiendo a circunstancias ajenas a los desafíos específicos de cada región.

 ¿Cuál es, entonces, el nuevo paradigma que define la planificación del desarrollo regional y que algunos países, incluido Costa Rica, están implementando? 1. El objetivo no es compensar únicamente a la región pobre, es ayudar a todas las regiones, cuales sean, para explotar las oportunidades de desarrollo existentes. Muchas regiones esconden oportunidades que aún no “despiertan”. En muchas partes del país hay PYMES que trabajan en la misma actividad que su PYME vecina, sin especializarse, por ejemplo, en algunas de las diferentes fases del proceso productivo, con lo cual podrían aumentar su propia competitividad en cadenas de valor. 2. La política de desarrollo rural no debe ser sinónimo de política agrícola. Si analizamos los casos de éxito en el ámbito internacional, la gran mayoría de los empleos en las regiones rurales no se generan en el sector agrícola, sino en otros sectores. ¿Por qué entonces nos hemos aferrado a pensar que el desarrollo rural se obtiene necesariamente con política de desarrollo agrícola? La lección es que debemos cuidarnos de los prejuicios y los dogmas, incluso de los bien intencionados. Es claro que esto no significa que la política agrícola deba ser abandonada, sino simplemente que no debemos olvidar que hay muchas oportunidades latentes en las zonas rurales y que no debemos cerrarnos únicamente a las oportunidades que conocemos, incluso si han sido tan exitosas como el turismo rural. 3. Es indispensable vigilar la forma en que se implementa la estrategia. El desarrollo de una región o territorio requiere de un ejercicio de coordinación que articule y evite destruir procesos ya realizados o encaminados, al tiempo que prevé el efecto que cualquier intervención puede tener en la economía local subyacente. Para esto, se necesita de un conjunto de medidas aportadas por diferentes instituciones y actores. La lógica no puede ser sectorial: debe ser necesariamente multisectorial y territorial, evitando una “regionalización de políticas” que no haga sino reproducir a nivel de región lo mismo que se hace desde el Estado Central. 4. La estrategia debe descansar en la inversión, no en los subsidios. Esto permite crear bienes públicos de los que se pueden beneficiar todos los actores de la región. 5. Finalmente, no es el Estado Central el que debe definir de manera aislada cuáles son las prioridades de la región, como tampoco lo es el gobierno local. Deben ser, de manera coordinada, el gobierno central, el gobierno local, los sindicatos, los empresarios, las comunidades y otros actores relevantes para las zonas, cada uno en el rol de su competencia y con la capacidad de decidir y planificar, quienes elaboren planes de desarrollo regionales que potencien y articulen las diferentes oportunidades.

A lo largo de la anterior y la presente Administración, el Ministerio de Planificación Nacional y Política Económica (MIDEPLAN) ha venido desarrollando un proceso de planificación cada vez más sofisticado, que busca una transición del modelo centralista a uno con enfoque regional, pasando de un único juicio de experto a un modelo que se construye y valida con la participación ciudadana y a partir de las necesidades específicas de cada región. Ejemplo de ello es el acompañamiento y coordinación que MIDEPLAN brinda en la elaboración de los Planes Cantonales de Desarrollo Humano Local, permitiendo que 56 cantones dispongan ya de una Agenda Cantonal de 10 años, construida a través de un proceso intensamente participativo. Otro ejemplo es la reciente elaboración del Plan de Desarrollo Integral del Cordón Fronterizo Norte, presentado por la Presidencia de la República el pasado 14 de marzo y mediante el cual diversas instituciones y actores locales coordinaron sus acciones para trabajar articuladamente en la conclusión de la Ruta 1856 y el desarrollo de las regiones Chorotega (La Cruz), Huetar Norte (Upala, Los Chiles, San Carlos y Sarapiquí) y Huetar Atlántica (Pococí).

El crecimiento vertiginoso que han experimentado algunos países en épocas recientes nos obliga a cuestionar y replantear nuestras nociones sobre el desarrollo y la planificación. Nuestra política regional debe ir más allá, mucho más allá, de lo que hasta ahora hemos implementado. Es urgente que el país continúe por la senda que ha emprendido en los últimos años y que persiga, con sentido pragmático y vocación inclusiva, políticas de desarrollo sensibles a los desafíos y las oportunidades particulares de cada región. Esto evitará futuros desencantos y nos llevará más cerca del ideal democrático al que aspiramos, un ideal en donde las políticas públicas sean efectivas y fecundas y en el que las catedrales en el desierto se vuelvan cuestión de los libros de historia.

 

 



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Última actualización el Martes, 09 de Abril de 2013 10:55
 

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