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Desarrollo Forestal

 

Desarrollo Forestal

    Los estudios forestales señalan la importancia del bosque en el desarrollo nacional, donde Costa Rica debería mantener bajo cobertura boscosa un 64 por ciento del territorio nacional, del cual el 35 por ciento tiene capacidad de bosque productivo comercial y el 29 por ciento con fines de protección natural. El "Estudio de Cobertura Forestal 1996/1997 y Cambio de Cobertura para el Período 1986/87 y 1996/97 para Costa Rica" de abril de 1998 (UCR–CCT), plantea que para 1997 el país posee una cobertura forestal de aproximadamente un 40,3 por ciento del territorio, la cual es menor en un 10 por ciento a la observada en el período 1986/87. Lo anterior significa que existe un 24 por ciento del territorio nacional que debe conservarse con plantaciones forestales o bosque de conservación natural.

    La pérdida de la cobertura forestal promedio anual comparable en el período 1986/87-1996/97 fue de 164.485 Has, que equivalen a 16.400 has. anuales, mientras que la tasa de recuperación se estimó en 126.772 has., o sea unas 13.000 has. anuales. El ritmo de pérdida de cobertura forestal ha disminuido en los últimos diez años, si comparamos estas cifras con las observadas en décadas anteriores, donde la deforestación pasó de un promedio anual de 36.000 has. en los años 50 a una media de 50.000 has. en la década de los años 70 y mediados del 80. No obstante, de 1986 a 1997 se observa un proceso de recuperación en diferentes regiones del país, en lo que corresponde a regeneración natural y aumento de cobertura por una mayor área de plantaciones forestales; sin embargo, desde el punto de vista de la biodiversidad, se cuestiona la calidad de este bosque.

    La preocupación nacional persiste por la deforestación en las regiones Norte y la Atlántica, así como en la cuenca del Río Chirripó y la Península de Osa, donde se provoca la fragmentación de ecosistemas. Se tiene conocimiento de 103 especies de fauna silvestre y 45 de árboles maderables en peligro de extinción. Se considera que un 72 por ciento (702.009 has) de las tierras que cambiaron de uso en el período 1979 y 1992 (975.662 has.), fueron en plantaciones forestales, de los cuales un 44 por ciento era bosque natural y un 56 por ciento bosque secundario (SIDES, pág. 386). Los terrenos donde se ha eliminado el bosque para fines agrícolas o ganaderos en su gran mayoría son de vocación forestal y conservación natural, con lo cual sólo se ha contribuido a aumentar la degradación del suelo en el país.

CAMBIO EN EL USO DE LA TIERRA ENTRE 1979 Y 19921

Cambio en el uso

Hectáreas

TOTAL

5.097.804,0

      Bosque natural a pasto

   311.253,5

      Bosque secundario a pasto

   336.776,7

      Bosque secundario a cultivos estacionales

    12.970,0

      Bosque secundario a cultivos permanentes

    41.009,0

1Se refiere solamente a los cambios de uso que afectan a las áreas con bosque.

Fuente: Ministerio de Planificación Nacional y Política Económica (MIDEPLAN). Sistema de Indicadores para el Desarrollo (SIDES).

    En 1996, con la promulgación de la Ley Forestal No. 7575 se estableció el concepto de "servicios ambientales", con cuyo pago se pueden beneficiar aquellos propietarios de terrenos que realicen actividades de protección, conservación y manejo de bosque natural y el establecimiento de plantaciones forestales, siendo el pago de los servicios ambientales orientado a cubrir actividades de:

  • Fijación de carbono.
  • Protección de agua para consumo humano, hidroeléctrico y desarrollo en general.
  • Protección de la biodiversidad y belleza escénica natural para fines turísticos y científicos.

    El Fondo Nacional de Financiamiento Forestal (FONAFIFO), contemplado en la Ley Forestal, está facultado para captar financiamiento para el pago de los servicios ambientales. Algunas fuentes de recursos para promover estos incentivos son el Impuesto Selectivo de los Combustibles, los dineros captados por la venta internacional de servicios de mitigación de gases con efecto invernadero; así como recursos que las instituciones de servicios públicos trasladen al FONAFIFO, provenientes del cobro a los usuarios de los costos ambientales en que se incurre al mantener las fuentes del recurso agua, como también lo que corresponde a la mitigación de los efectos de degradación del recurso. En 1997 el Estado asignó la suma de ¢ 1.789 millones en el financiamiento de 71.000 has. que fueron inscritas dentro de este programa de incentivos.

    La política forestal nacional se orienta a la protección del bosque natural mediante el desarrollo de actividades relacionadas con los servicios ambientales; asimismo, incentivar la producción y el aprovechamiento forestal de acuerdo al principio de uso adecuado y sostenible de los recursos naturales renovables. Entre las principales medidas que se impulsarán se citan las siguientes:

  • Asegurar el pago puntual y formal de los mecanismos de compensación por prestación de servicios ambientales a los dueños de bosque natural productivo, mediante la canalización oportuna de los Certificados de Protección del Bosque (CPB) para 200.000 has. de bosque privado sometido a manejo sostenible.
  • Promover la recuperación del bosque secundario mediante la adopción de mecanismos de compensación por prestación de servicios ambientales que incrementen la cobertura forestal y mejoren el ambiente.
  • Ejecutar una política de reforestación masiva de 50.000 has. por año, bajo distintos esquemas, incluyendo la compensación o pago por servicios ambientales.
  • Incrementar el valor del árbol, del bosque natural y de las plantaciones forestales, por medio de mecanismos que mejoren la extracción sostenible, el transporte, la industrialización y comercialización.

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