Presidencia de la República |
PLAN DE SOLIDARIDAD
Nuestro Compromiso con la
Solidaridad y el Desarrollo Humano
"Una cultura de solidaridad social y responsabilidad individual es indispensable. La justicia social parte de las oportunidades y los incentivos, de las capacidades de todos, en primer lugar los pobres, pero también de la fraternidad y del apoyo solidario a los que más necesitan".
Miguel Ángel Rodríguez E.
Programa de Gobierno 1998-2002
"Soluciones para el Futuro"
Nuestro Compromiso con la Solidaridad y el Desarrollo Humano
Una de las preocupaciones centrales de la Administración Rodríguez Echeverría (1998 2002), es la identificación de mecanismos y procedimientos mediante los cuales se puedan abordar los problemas estructurales de la pobreza. Así como promover una estrategia que conduzca a su reducción de un 19,7% actualmente a un 16% en el año 2001 mediante programas cuyos beneficios lleguen, efectivamente, a las familias en condición de pobreza.
La única manera de reducir la pobreza, en forma real, es abordando el problema con una amplia gama de políticas, dado que no se trata de una cuestión sectorial o un problema segregado y específico. La erradicación de la pobreza es un objetivo central y rector de todos los esfuerzos nacionales en pro del desarrollo humano.
Para ello es necesario complementar la creación de oportunidades, mediante la creación de más y mejores empleos y programas especiales de apoyo y fortalecimiento de la micro y pequeña empresa, con el desarrollo de políticas y programas eficaces de apoyo a las personas más necesitadas de la solidaridad social.
El presente Plan de Solidaridad contempla las políticas y programas sociales dirigidos exclusivamente a apoyar a las personas y familias en situación de pobreza, a partir de importantes transformaciones y mejorías del modo en que se ha venido abordando este problema, para lo cual invertiremos en este año un total de 57 mil millones de colones.
Durante estos meses de Gobierno la Administración Rodríguez Echeverría ha definido como prioritaria la inversión en áreas como educación y salud, así como la ejecución de programas y estrategias de combate a la pobreza más eficientes, que se adecuen a las demandas sociales. También se están realizando mayores y mejores esfuerzos para que los recursos de fondos como el de Desarrollo Social y Asignaciones Familiares (FODESAF), el Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS), el Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) y el Instituto de Desarrollo Agrario (IDA), se orienten a la atención de las personas en condiciones de pobreza, fin para el cual fueron creados.
Estos esfuerzos implican que las políticas para el desarrollo humano integral articulen tanto lineamientos para los programas que tienen corte universal, como para aquellos creados con el objeto de abordar los problemas específicos del país en el campo de la pobreza.
Se considera esencial mejorar los programas universales, con el fin de disminuir y prevenir las condiciones que llevan a las familias a caer bajo la línea de pobreza. Esta tarea se llevará a cabo mediante programas que comprendan no sólo los de corte social tradicionalmente calificados como: salud, vivienda, nutrición y educación; sino también los económicos como: la capacitación para el trabajo, y los campos agropecuarios, industriales y de crédito, entre otros.
Estos programas serán complementados con
acciones compensatorias promocionales, que estarían enmarcadas en la reorientación de
los recursos del Fondo de Desarrollo Social y Asignaciones Familiares, de conformidad con
los objetivos del Gobierno, como con el consenso de la mesa de Concertación que tuvo a su
cargo el análisis de este mismo. Es por ello que hemos planteado la transformación de
FODESAF en un Fondo Nacional de Solidaridad y Desarrollo Humano (FONASOL).
Además del problema de carencias, existe el problema de desigualdad social. Este debe ser
de particular preocupación para el Estado, pues se trata de un asunto ético que reclama
intervención, pues las condiciones que generan esta desigualdad no son elección del
propio individuo, sino del legado del pasado o de circunstancias que no están bajo su
control.
La política generadora de oportunidades de esta Administración está basada en mejorar la situación económica y social del país, con el fin de que todos los costarricenses puedan tener un crecimiento acorde con ella.
Por eso, resulta esencial el plan económico y social "La Solución de Todos", con sus tres objetivos fundamentales: reducir el costo de la vida, generar más y mejores empleos y disminuir la pobreza.
Sin embargo, es claro que aquellos grupos,
donde la pobreza y la desigualdad son más críticas, tienen una menor posibilidad de
aprovechar las oportunidades de crecimiento, dada la carencia de capital físico o humano.
Por ello, el Gobierno debe facilitar a estos grupos, la obtención de mayor inversión en
capital a través de capital físico como un hogar donde vivir o tierra para cosechar, o
de capital humano por medio de educación, salud, alimentación y servicios básicos.
Tal es el objetivo de este Plan de
Solidaridad, cuyos elementos fundamentales, tanto en lo relativo a conceptualización,
como en mecanismos de operación y en objetivos concretos, se desarrollan a continuación.
La política social en Costa Rica ha tenido un carácter universal a través de los programas vinculados con la inversión en educación, salud, nutrición y vivienda. Esta orientación le ha permitido al país, ubicarse en niveles privilegiados en cuanto a los indicadores de desarrollo humano. Sin embargo, pese a la alta inversión comparativa que ha tenido Costa Rica, no se ha logrado abarcar a todas las familias en situación de pobreza.
En ese sentido, vale la pena destacar que para el desarrollo general de un país como Costa Rica, tenemos índices de cobertura en los servicios básicos relativamente buenos (como por ejemplo, bajos niveles de analfabetismo, alto acceso al agua potable y a servicios de salud), aunque no son de ningún modo-suficientes. Por esta razón, el tema central se refiere más bien a la calidad y sostenibilidad financiera de esos servicios, así como a lograr metas más ambiciosas que nos permitan mejorar la situación actual, como sería una alta participación en la educación secundaria, un sistema de salud más humanizado y eficiente, y el acceso universal a pensiones y a vivienda.
La asignación de recursos hacia programas sociales ha mostrado una alta prioridad macroeconómica, equivalente a un 18% del PIB como media en los últimos 17 años, así como una elevada prioridad fiscal, absorbiendo como promedio dos terceras partes del gasto público total. Este gasto social ha mostrado una tendencia a privilegiar la inversión en desarrollo humano, lo que se evidencia al destacar que el 68% del total del gasto social, como promedio en los últimos 17 años, ha correspondido a servicios en salud y educación.
En general, como se dijo anteriormente, estas políticas sociales han mantenido siempre un carácter universal, de manera que la mejoría se ha evidenciado en todas las regiones del país y en todos los niveles de ingreso. Ello no implica, sin embargo, desconocer la presencia de problemas de eficiencia en el uso de los recursos, de inequidades en el acceso a los servicios y de baja calidad de los mismos.

De acuerdo con datos recientemente presentados, durante el período 1987-1998, se muestra una tendencia hacia la disminución de los niveles de pobreza según ingresos (Gráfico No.1). Esta tendencia, ha llevado al país a una condición donde aproximadamente uno de cada cinco hogares, se encuentra sumido en condiciones de privaciones, a diferencia de los años sesenta, donde dos de cada cinco hogares se encontraban en situación de pobreza. A julio de 1998, de acuerdo a datos preliminares de la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples, 138.030 hogares tenían ingresos por debajo de la línea de la pobreza, o con incapacidad para satisfacer sus necesidades básicas. Esto representa un total de aproximadamente 620.000 personas en condiciones de pobreza.
En cuanto a su distribución geográfica, en 1998, las Regiones Chorotega y Brunca, presentan niveles de pobreza superiores en más de diez puntos porcentuales al promedio nacional (ambas con 34.1%) (Gráfico No. 2). La Región Central, como ha sido tradicional, muestra un nivel de pobreza inferior al promedio nacional. Sin embargo, se reconoce la imperiosa necesidad de mediciones más finas para conocer el verdadero comportamiento de la pobreza a nivel de cantón y distrito, que no puede captarse mediante un instrumento como la Encuesta de Hogares.
Con relación a la ubicación de la pobreza, sea rural o urbana, los datos para 1998 reafirman una tendencia estructural de la sociedad costarricense: la mayor concentración de la pobreza está en la zona rural. En ella habitan 86,265 de los 138.030 hogares pobres. Esto significa que dos de cada tres hogares en situación de pobreza se encuentra en la zona rural.
De igual forma se nota la creciente importancia que reviste la familia nuclear y monoparental con una mujer al frente del hogar, dentro de las personas en situación de pobreza. De acuerdo con la Encuesta de Hogares de 1998, del total de hogares en situación de pobreza extrema, un 34.6% corresponde a aquellos cuya jefatura recae en una mujer.
En el aspecto laboral, los hogares pobres muestran situaciones de desventaja con respecto a la situación del promedio nacional. Por ejemplo, el número promedio de horas semanales trabajadas es de 31.5 en familias clasificadas en situación de pobreza extrema, mientras que es de 45 horas en familias no pobres. La tasa de desempleo abierto afecta al 16.9% de las personas en pobreza extrema y tan sólo a un 4.1% de los no pobres.
Las personas más jóvenes (menores de 25 años) y las mujeres son las que presentan la tasa de desempleo abierto más alta, con porcentajes que superan el promedio nacional. Este aspecto se vincula con el hecho que reiteradamente se afirma de que la pobreza afecta principalmente a jóvenes y mujeres.
En cuanto al nivel educativo, en la zona urbana el porcentaje de la población con primaria incompleta y ningún grado de escolaridad suma 17.3% , sin embargo, en la zona rural este asciende a un 34.3%. Esta es, definitivamente, una de las causales de la mayor presencia de la pobreza en esta última zona. Un promedio de 4.7 años de escolarización en el sector agrícola, y de 7.4 años en los otros sectores, debe llamar a la reflexión.
Con respecto a la educación, es importante destacar que la cobertura del sistema educativo ha mostrado una fisura muy importante en la educación secundaria, pues la tasa de escolaridad a este nivel ha crecido muy lentamente en las dos últimas décadas. Así, para 1998, la tasa neta (en tercer ciclo y diversificado) fue de un 60% de la población respectiva, es decir dos de cada cinco adolescentes se encontrarían fuera del sistema educativo. Y con ello apenas recuperamos el año anterior la escolaridad que teníamos en 1980, pues para 1990 había bajado la escolaridad de este grupo etario a un 50 por ciento.
En cuanto a la meta de servicios de agua y saneamiento, el país ha realizado importantes esfuerzos, e inversiones cuantiosas, que nos permiten tener un 91.3% de las viviendas con acceso a servicios de agua por cañería, lo que cubre a un 86.8% de los habitantes. Sin embargo, sólo un 72% es agua potable. Aproximadamente un 40% de la población nacional depende de acueductos municipales y rurales, aún cuando únicamente la mitad de estos garantiza la pureza del agua.
En general, se puede decir que en materia de salud, el país ha continuado mostrando indicadores nacionales favorables, particularmente en cuanto a cobertura por vacunación, atención del parto intrahospitalario (98%) y control de enfermedades prevenibles. Sin embargo, existen áreas en las que se evidencia un severo deterioro, como es el caso de la mortalidad materna, que se incrementó de un 14.6 por cada 100.000 nacidos vivos en 1990 a un 37.2 en 1997. Esta situación es realmente preocupante, así como la de mortalidad infantil que se incrementó de un 11.8 por cada mil nacidos vivos en 1996 a un 14.2% en 1997. A estas cifras se debe agregar también un incremento en el porcentaje de niños y niñas con bajo peso al nacer, habiendo pasado de 6.3 en 1990 a 7.3 en 1996.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Nutrición de 1996, se muestran diferencias regionales. El déficit de "peso para edad" fue de un 18.1% en el Área Metropolitana, de un 25.5% en el resto urbano del país y de un 23% en la zona rural, no mostrando diferencias significativas según sexo. En general, la medición de talla para edad (1996) determinó que el 7% de la población escolar presenta retardo moderado o severo (4.8% en las mujeres y 9% en los hombres).
Un estudio realizado en 1997 muestra la existencia de disparidades geográficas en la calidad de la atención; evidenciando también que los hijos e hijas de madres adolescentes corren un mayor riesgo de muerte ante una baja asistencia a la consulta prenatal. Esto plantea la necesidad de adaptar los servicios a los requerimientos y niveles de riesgo de las gestantes.
El embarazo entre adolescentes ha mostrado una tendencia creciente durante la década de los noventa, pasando de un 15.8% en 1990 a un 18.9% en 1996. En este campo, es importante destacar que durante 1997 aproximadamente un 10% de los nacimientos fue de madres de nacionalidad nicaragüense y de ellos un 52.2 % ocurrió en mujeres con edades entre los 15 y los 24 años.
En materia de seguridad social, es preocupante que un 45% de la Población Económicamente Activa se encuentra aún excluida del sistema previsional de protección. En términos de tendencia, la cobertura del RIVM luce estancada desde la pasada década, ante las dificultades para atraer a la población con ocupaciones independientes. El punto aquí, es que el hecho de garantizar a la población una vejez digna constituye un importante motivo de preocupación para el sistema de seguridad.
En síntesis, para las familias en situación de pobreza y exclusión social, el futuro se encuentra condicionado, entre otros factores, a la creación de oportunidades exitosas en materia de recalificación de los recursos humanos, la generación de nuevas oportunidades productivas, una mejor calidad y cobertura universal de los servicios sociales, y a acciones compensatorias que promuevan y fortalezcan las redes de protección social familiar, comunal y nacional. Todas esas acciones deben orientarse exclusivamente a las personas más pobres y realizarse con un alto nivel de efectividad.
2.1. El problema institucional
A partir de un análisis exhaustivo de la institucionalidad social del país se encontraron una serie de factores que restan efectividad a la acción social. De estos se pueden señalar los siguientes:
3. Nuevos Principios de Atención a la Pobreza
De acuerdo con las debilidades detectadas y conociéndose de manera general cuál es la población objetivo, la Administración Rodríguez Echeverría, tomando en cuenta sugerencias derivadas del Proceso de Concertación Nacional, ha definido las siguientes políticas generales:
4. Un nuevo enfoque para FODESAF: FONASOL
Hemos propuesto la transformación de FODESAF en el Fondo Nacional de Solidaridad y Desarrollo Humano (FONASOL), como expresión de las profundas reformas y mejorías que deben introducirse en los programas sociales. FONASOL representa el mayor esfuerzo de solidaridad de la sociedad costarricense. Su administración transparente, en busca de objetivos bien definidos y la puesta en práctica de mecanismos efectivos para mejorar las condiciones de vida de los sectores más desposeídos, es una responsabilidad ineludible.
4.1. Misión de FONASOL
La misión de FONASOL es financiar y evaluar programas de atención y prevención de la pobreza. FONASOL debe retomar su papel como herramienta de planificación, supervisión y evaluación de los programas que se desarrollan para la atención a los costarricenses de escasos recursos.
4.2. Objetivos específicos de FONASOL
4.3 Acuerdos del Foro de Concertación
En el marco del Proceso de Concertación Nacional, el Gobierno de la República se compromete a promover las reformas legales que sean necesarias para el cumplimiento de los acuerdos alcanzados en esta área, así como a adelantar aquellos que no requieran reformas de esta naturaleza. En ese contexto, el Plan de Solidaridad propone:
4.3.1 Puntos concertados que implican reforma legislativa
4.3.2 Puntos congruentes con el orden jurídico actual
El presente Plan de Solidaridad, promueve:
En el marco de los principios del Plan de Solidaridad, las instituciones vinculadas al Área Social asumirán una especialización sectorial que estará articulada en función de las demandas sociales, de las metas globales y de los programas que establece el Plan. Para posibilitar lo anterior, la responsabilidad articuladora recaerá en una sola institución (que puede ser el IMAS, o el IDA en el caso del sector rural), la cual deberá tener a su cargo el establecimiento del contacto necesario entre las ofertas institucionales y las respectivas demandas sociales.
La institución coordinadora, a partir de la implementación del SIPO, identificará los beneficiarios potenciales y sus respectivas carencias. En este contexto, el IMAS no solo prestará servicios directos, sino que también remitirá a las instituciones especializadas en la prestación de servicios, las solicitudes de solución para atender de forma oportuna las demandas específicas (figura 1).
Con el objeto de eliminar el problema de la duplicidad y atomización de programas en las instituciones, se le asignará a cada una la responsabilidad del cumplimiento de una serie de servicios. Esta responsabilidad recaerá en forma exclusiva en ella; no obstante, esto no significa que la institución no pueda subcontratar a un tercero (ONG, Instituciones de Bienestar Social, empresa privada u otro organismo gubernamental) para su realización.
El Cuadro 1 muestra los principales programas o proyectos, clasificados según área y entidad rectora, que recibirán financiamiento prioritario del FONASOL. Sus objetivos se orientan hacia la erradicación de la pobreza extrema y a contribuir con la disminución de la pobreza general. En ese sentido, es importante tener en mente dos conceptos esenciales:
Cuadro
ESPECIALIZACIÓN POR ÁREA DE ACCIÓN
EJ E |
SECTOR /GRUPO |
PROGRAMA/PROYECTO |
INSTITUCIÓN RECTORA |
1.Derechos sociales |
Educación |
Bonos y becas |
Ministerio Educación |
Salud |
Atención primaria. Atención médica a indigentes |
CCSS |
|
Alimentación y nutrición |
Hogares Comunitarios y Hogares de Medio Tiempo |
Instituto Mixto Ayuda Social |
|
Comedores Escolares |
DANEA-MEP |
||
Cen-Cinai |
Ministerio de Salud |
||
Vivienda |
Bonos |
MIVAH |
|
Ampliaciones y mejoras |
INVU |
||
Titulación |
INVU |
||
Agua potable |
Construcción y mantenimiento acueductos |
Instituto de Acueductos Alcantarillados |
|
2. Integración social de grupos especiales |
Menores en riesgo |
Prevención, atención, rehabilitación |
Patronato Nacional Infancia |
Personas
con |
Prevención, atención, rehabilitación, inserción. |
Consejo Nacional Rehabilitación y Enseñanza Especial |
|
Adultos Mayores |
Pensiones |
CCSS |
|
Madres Adolescentes |
Construyendo Oportunidades |
Instituto Mixto Ayuda Social |
|
Personas
fármaco- |
Prevención, recuperación, rehabilitación, reinserción |
Instituto sobre Alcoholismo y Fármaco dependencia |
|
3.Transferencias directas |
Incentivos Especiales |
Apoyo temporal a las familias |
Instituto Mixto Ayuda Social |
Mitigación y atención desastres |
Comisión Nacional Emergencias |
||
4.Oportunidades productivas |
Ingresos |
Microempresas |
Ministerio de Trabajo |
Formación para el trabajo |
Instituto Nacional Aprendizaje |
||
Asentamientos rurales |
Instituto Desarrollo Agrario |
Adicionalmente, la institución suplidora del servicio, mediante conexión con el SIPO, informará al IMAS, a través del respectivo registro, la prestación del servicio demandado. La recopilación de la información sobre cada beneficiario potencial que deberá registrarse en el SIPO, se realizará a partir de un esquema multi-institucional, aprovechando principalmente las instancias descentralizadas de las instituciones públicas y de la sociedad civil, que operan a lo largo de todo el país, y que serán canalizadas al IMAS para la respectiva alimentación del Sistema.
Además, las personas en condiciones de pobreza, por iniciativa personal podrán acudir al IMAS o a sus oficinas regionales para completar, con la debida asesoría técnica, su Ficha de Información Social (FIS).
Para permitir una toma masiva de la FIS, las instancias que colaborarán en la tarea de registro serán apropiadamente capacitadas para garantizar la calidad y confidencialidad de los registros. El IMAS definirá e implementará, en coordinación con las instancias participantes, el calendario de aplicación de la FIS y los requerimientos técnicos para la interconexión de la información.
El IMAS y el IDA entregarán en el plazo correspondiente un informe de gestión con el objeto de mejorar el accionar del Programa y, por supuesto, como un medio de rendición de cuentas a la opinión pública.
5.1.1 Sistema Información de Población Objetivo
Es un sistema integrado que busca mejorar el control interno, la calidad del servicio al beneficiario y la eficiencia administrativa.
El SIPO mediante la Ficha de Información Social (FIS), es el principal instrumento para asegurar que la inversión social sea dirigida efectivamente a la población en condiciones de pobreza
El SIPO consiste en una encuesta estándar que se aplica a personas que presentan un déficit en la satisfacción de sus necesidades básicas. La información que se obtiene de la FIS se introduce en el sistema computarizado que administra el IMAS. A esta población censada, se le aplican criterios estándar de selección de beneficiarios para los diferentes programas de incentivos, y se le da el debido proceso a los beneficiarios seleccionados.
La información es compartida mediante una red de cómputo interinstitucional, donde se registra cada vez que se aprueba un servicio. Después se definirá un cronograma de implementación interinstitucional.
Como parte de una nueva política presupuestaria donde se pretende entregar un subsidio económico a la demanda de servicios ( personas en condición de pobreza) y no a las instituciones, es decir la oferta, se cambiará el proceso de asignación de recursos a un sistema de pago por servicio. Este procedimiento consta de los siguientes pasos:
El proceso exige la selección de un sistema para la determinación del costo para cada servicio.
5.2.1 Sistema de Evaluación
Este es el sistema de información gerencial que permite llevar el control de ejecución de presupuesto y logro de metas. Este programa fue desarrollado por la Organización Panamericana de la Salud y funciona permanentemente en la CCSS.
Será aplicado durante 1999 en las instituciones ejecutoras de recursos de FONASOL, con el objetivo de determinar los productos o servicios que brindan, la aplicación de los recursos y los costos unitarios y costos marginales. Esto permite un control más efectivo y eficiente por parte de FONASOL de la ejecución de los programas, el cumplimiento de metas y la población atendida en forma efectiva.
5.3 Mecanismo de ejecución: El Triángulo de Solidaridad
Es un mecanismo estratégico que promueve la integración y la participación solidaria en la identificación y solución de los problemas locales. Este mecanismo permite entre otros objetivos, el abordaje de la pobreza mediante la integración de las comunidades en la toma de decisiones. La experiencia acumulada hasta el momento nos permite afirmar que este mecanismo:
Esta estrategia de participación democrática incluye la socialización de la información, la motivación, el acceso a herramientas de negociación y a la promoción de la participación activa de todas las personas, de manera que se garantice su asistencia y representación en las instancias de decisión como las Asambleas Distritales, Comisiones de Desarrollo, Contralorías Ciudadanas y Mesas de Negociación.
La representación equitativa de todos los actores locales que promueve el Triángulo de Solidaridad, permite y es garantía, de que en la identificación y selección de soluciones estén presentes las necesidades y demandas reales de la población. No excluye a ninguna persona, organización o institución, promoviendo y facilitando la inclusión de todos de manera libre y democrática, estén o no organizados.
Mediante este proceso y nueva forma de "hacer las cosas", las comunidades, municipalidades e instituciones gubernamentales, logran articular el desarrollo en el nivel local, participando de los incentivos, programas y proyectos, mejorando así la calidad de vida de los miembros de la comunidad.
Ello demanda información, oportunidades, formación y voluntad para participar y construir conjuntamente, las condiciones que contribuyan a su desarrollo, así como a la superación de las barreras estructurales que les impiden superar su condición de pobreza.
El Triángulo de Solidaridad es el Proceso de Concertación a un nivel local, lo que permite dar poder a las comunidades en la atención de la pobreza, gracias a este mecanismo.
6. Metas de la Administración Rodríguez
6.1 Metas Globales para el final del período presidencial
6.2 Metas sectoriales para el año 1999
Las siguientes son un conjunto de metas sectoriales, para dar una idea clara, de la capacidad y compromiso que tiene el Gobierno para apoyar a las familias que se encuentran en situación de pobreza. Reconocemos de antemano que el análisis de población objetivo y sus carencias, generará en el proceso una mayor precisión sobre las prioridades de los grupos más desprotegidos de la sociedad. A finales de 1999 se presentarán las metas específicas para el año 2000, y de igual manera se procederá a finales del 2000 y del 2001.
6.2.1 Vivienda
6.2.2 Pensiones
6.2.3 Infancia y Adolescencia
Se espera sustraer de su situación de riesgo aproximadamente a 3.900 niños, niñas y adolescentes que en este momento se encuentran detectados e iniciados en procesos de tratamiento en el Patronato Nacional de la Infancia, y contará con una inversión aproximada de 275 millones para el presente año.
6.2.4 Mujer
- Un estímulo mensual transitorio a madres adolescentes, con una inversión total de 509 millones de colones.
- Apoyo integral de capacitación, salud y fortalecimiento personal a unas 4.500 madres adolescentes
6.2.5 Educación
La principal responsabilidad en la cual el MEP deberá concentrar sus mayores esfuerzos es la reducción de la deserción escolar.
6.2.6 Alimentación
6.2.8 Empleo
Las acciones para mejorar las oportunidades de mayores y mejores empleos, deben generarse a la luz de las propuestas del plan económico y social La Solución de Todos. Este sugiere que la mejora laboral se presentará con el aumento en la inversión y la generación de nuevas empresas, que resultará de la mayor competitividad de la economía al implementar las medidas del nuevo Plan. Sin embargo, hay que trabajar también para que las personas en condiciones de pobreza puedan aprovechar esas oportunidades.
Esto se lograría a través de medidas que fortalezcan la cobertura y la calidad de la educación, ya sea académica o técnica. En el campo de la capacitación y educación técnica es necesario:
6.2.9 Sector rural
Como Gobierno, nos hemos comprometido con el pueblo para crear las condiciones que nos permitan mejorar el nivel y la calidad de vida de toda nuestra población, en particular, de quienes se encuentran en situación de pobreza y exclusión social. Para ello contamos con el plan económico y social "La Solución de Todos" y con este Plan de Solidaridad.
Esto implica encaminar al país por una senda de progreso y estabilidad económica, que ofrezca más y mejores oportunidades de desarrollo para todos los habitantes del país. La estrategia de desarrollo humano y los lineamientos programáticos contenidos en "La Solución de Todos" comprende la definición de políticas que han de generar esas oportunidades, las cuales se complementan con este Plan de Solidaridad.
La estrategia de desarrollo humano trasciende las acciones compensatorias promocionales para las familias de escasos recursos. Esta estrategia significa generar la capacidad nacional de crecer y de que todas las personas tengan oportunidades de participar en ese crecimiento. Es asegurar la salud, la nutrición, el acceso al agua potable y a la educación para todas las personas; es infraestructura de apoyo a la producción, de asistencia técnica para el incremento de la productividad de cada uno de sus pobladores, comprendiendo también una legislación y un sistema de justicia que garanticen el cumplimiento y respeto a los derechos humanos, individuales y colectivos en lo más extenso de sus definiciones.
Es por último, el esfuerzo de un país por cruzar ese puente hacia el siglo XXI, y lograr así, el desarrollo humano con la ayuda de las soluciones de todos y para todos sus habitantes.
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