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La principal meta del PNDIP es reducir de 76 a 72 las muertes por cada 100.000 habitantes por enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares, respiratorias, renales, cáncer y diabetes
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Recomendaciones serán implementadas en la estrategia 2022-2030 para afinar el cumplimiento y el uso más eficiente de los recursos
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Esta es una de las 15 evaluaciones planteadas como parte de los compromisos del PNDIP y la ANE
La Estrategia Nacional de Abordaje Integral a las Enfermedades Crónicas no Transmisibles y Obesidad será remozada para el periodo 2022-2030 con las recomendaciones orientadas a mejorar la obtención de resultados.
La estrategia vigente (2013-2021) tiene como meta general reducir la mortalidad prematura por enfermedades como las cardiovasculares o infartos de miocardio, infartos cerebro vasculares, cáncer, la disminución de enfermedades que son factores de riesgo de esta mortalidad (diabetes, hipertensión, enfermedad renal crónica) y también incidir la mala alimentación, el sedentarismo, el consumo de tabaco y el alcohol.
Mediante la implementación de esta estrategia se tiene como meta bajar la mortalidad prematura por enfermedades crónicas no transmisibles de 76 a 72 por cada 100.000 habitantes, según se estableció en el Plan Nacional de Desarrollo y de Inversión Pública (PNDIP) 2019-2022.
Para evaluar la pertinencia, eficacia y sostenibilidad de la implementación de la estrategia, se realizó una evaluación enfocada en la definición y recolección de lecciones aprendidas. La evaluación fue desarrollada por Idea Internacional, con el acompañamiento de un equipo técnico y bajo la coordinación del Área de Evaluación y Seguimiento del Ministerio de Planificación Nacional y Política Económica (Mideplan). Este proceso forma parte de la Agenda Nacional de Evaluaciones (ANE) que evaluará 15 intervenciones públicas en el marco del PNDIP 2019-2022.
Para obtener los resultados se aplicaron técnicas como revisión documental, un grupo focal con la sociedad civil, el sector privado y la academia, entrevistas a jerarcas y un taller con funcionarios de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), de la Dirección Nacional de Centros de Educación y Nutrición y de los Centros Infantiles de Atención Integral (CEN CINAI), del Instituto de Alcoholismo y Farmacodependencia (IAFA), Instituto Costarricense del Deporte y la Recreación (ICODER) y del Ministerio de Educación Pública (MEP).
Principales resultados
Los participantes en el estudio calificaron de positiva la convocatoria para la formulación y el diseño de la estrategia; pero, apuntaron debilidades en la coordinación del seguimiento, la retroalimentación y la rendición de cuenta a los actores claves, también desarticulación en el trabajo interinstitucional e intersectorial y falta de integración de los actores en la retroalimentación y la toma de decisiones.
El Ministro de Salud, Daniel Salas Peraza, reconoció la importancia de prestarle atención a tres factores: “(...)hay que involucrar a los jóvenes, hay que escucharlos sobre cómo están manejando el tema de su salud; otro reto es llevar la estrategia al 20% de la población en pobreza en Costa Rica, que es donde hay mayor nivel de obesidad(…) el otro tema es la articulación entre las diversas instituciones que integran la estrategia(…)”.
La evaluación también recomendó constituir una comisión nacional que dé seguimiento a la implementación de la estrategia; la revisión del modelo de abordaje para que se prioricen las acciones de acuerdo al perfil epidemiológico y tomando en cuenta grupos según edad, nivel de ingresos y localización geográfica; desarrollar un marco de medición del desempeño que mantengan la coherencia en el nivel de los objetivos, los indicadores y las metas; preparar un presupuesto de mediano plazo que indique el valor monetario y de recursos humanos que implica cumplir con las metas definidas; y limitar el número de prioridades a las capacidades individuales, institucionales y del entorno político
Con respecto al proceso, recomienda utilizar un sistema de información tecnológico para dar seguimiento a las metas, crear una secretaría técnica apoyar los procesos de control de gestión, seguimiento a indicadores, elaboración de reportes, y rendición de cuentas; y crear alianzas estratégicas con organizaciones de la sociedad civil y academia, mediante un observatorio.
María del Pilar Garrido Gonzalo, ministra de Planificación Nacional y Política Económica destacó la importancia de la fase de uso de esta evaluación: “El compromiso del ministro Daniel Salas, sus viceministros y el equipo gestor, permitirá tomar las observaciones, las recomendaciones de la evaluación, para nutrir la estrategia 2022-2030, para lograr resultados medibles e incidir en la población meta”.
Todas las evaluaciones de la ANE llevan un proceso de cuatro fases: preparación, diseño, ejecución y uso. Esta ya se encuentra en la última; por lo que se debe elaborar un plan de acción y la respuesta de gerencia por parte del Ministerio de Salud, con el respectivo acompañamiento de Mideplan, para que se incluyan las recomendaciones aceptadas en los instrumentos de planificación. Las recomendaciones constituyen un punto de partida para renovar la estrategia para el periodo 2022-2030.
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